La historia del Tong Il Moo Do

 

Introducción

La juventud hoy en día vive en una era de profundos cambios, en la cual los sorprendentes desarrollos en el campo de las ciencias y de la tecnología están dejando de lado los valores y tradiciones culturales. Si bien podemos decir que las computadoras, Internet, teléfonos celulares, fax, los avances del transporte y de la industria nos hacen la vida más simple y con más confort, igualmente estamos lamentando la pérdida de valores morales entre la juventud, que trae como resultado un constante aumento del crimen, la violencia, el abuso de drogas y alcohol y la inmoralidad sexual.

La raíz de todos estos problemas está en el individualismo egoísta y en el deseo de gratificación inmediata. Según este punto de vista, todos los valores son sujetivos, relativos y arbitrarios, no se puede saber o comunicar nada y hasta la vida misma pierde el sentido. Este punto de vista no verbal y comúnmente también inconsciente, es la causa de muchos comportamientos destructivos que se observan hoy en este mundo. Sin el sentido de valores comunes, absolutos e incambiables, la sociedad humana se fragmenta rápidamente en individuos y grupos que solamente buscan alcanzar sus propios intereses y deseos egoístas.

Es muy evidente que nuestros jóvenes y el mundo entero, están en medio de una crisis espiritual. A pesar de que esta generación sigue al individualismo y al materialismo, aún hay muchos jóvenes que demuestran un deseo de disciplina espiritual y un agudo sentido del bien y del mal. La popularidad de las Artes Marciales en los últimos años es un reflejo de estos deseos y nos haría bien reconocerlos como tales. Al mismo tiempo, tenemos que chequear si las Artes Marciales fueron efectivas en alcanzar las necesidades espirituales de los jóvenes. Para entender mejor el potencial de las Artes Marciales en esta área, vamos a examinar sus orígenes y su historia.


Los Orígenes de las Artes Marciales

A. Orígenes Espirituales
Ya que las Artes Marciales se hacen cada vez más y más populares, la conexión entre las Artes Marciales y la filosofía Oriental es de común conocimiento. Esta relación es importante, porque permite abrir al instructor de Artes Marciales un nivel de entendimiento más profundo sobre las inquietudes fundamentales de dichas Artes. Por lo tanto, los libros sobre las Artes Marciales mencionan a menudo sus orígenes espirituales provenientes de China, Corea y Japón.

El origen espiritual más mencionado está relacionado con el budismo. Más específicamente, se trata de una rama del budismo que las personas de la India llamaron "dhyani", los Chinos "ch'an", los Coreanos "sun" y los Japoneses "zen". Los orígenes de las Artes Marciales en estas naciones son tanto autóctonos, como así también un producto de las influencias y del intercambio a través de los siglos.

Estas influencias religiosas y espirituales tienen una raíz en común, el tradicionalmente conocido monje budista "Boddhidarma". Se cuenta, que alrededor del siglo IV a. C. Boddhidarma viajó de la India hasta China atravesando el Himalaya. No era un monje común, sino un líder en su congregación, y él se fue a China con el propósito del misionero. Tenía la inquietud de que el budismo practicado en China no era del todo correcto y sintió el llamado para corregir esta situación. El punto principal de que la meta de "dhyani" era alcanzar la auto-realización en la Tierra durante la vida de uno, mientras que la nueva interpretación en China explicaba que la felicidad esencial se realizaría en la vida después de la muerte.

Cuando Boddhidarma empezó con sus enseñanzas en China, lo rechazaron y él buscó refugio en un templo llamado Shaolín que significa "Bosque Joven". El estado físico y mental de los monjes lo dejó preocupado, porque eran débiles tanto espiritualmente como físicamente y así eran presa fácil para los bandidos armados de la antigua China feudal. Boddhidarma empezó a arreglar la situación de dos maneras.

Para fortalecer el espíritu enseño la meditación, "ch'an", a través de la cual los monjes podrían alcanzar un entendimiento más profundo de sus vidas. Además les enseñó técnicas de auto-defensa, "chu'an", permitiéndoles defenderse contra aquellos que les querían amenazar con quitarles el regalo de la vida. A través de estos recursos pensaba desarrollar la persona entera, espiritual y físicamente.

De esta manera Boddhidarma dio comienzo a un período de unos mil años (desde el año 600 a. C. hasta el año 1.600) en el cual el boxeo de los Shaolín, "kempo", y el budismo de "Ch'an" fueron parte de la cultura e historia Oriental, formando parte de la tradición de las Artes Marciales.

Por supuesto, hay otras raíces filosóficas y religiosas en las Artes Marciales Orientales. Mil años antes que Boddhidarma pisara la tierra de China, el pensamiento y los valores de Confucio y Lao Tse entraron a la cultura y por ende moldearon sus orientaciones éticas y filosóficas. Como resultado, la filosofía de Confucio y del Tao está profundamente grabada en lo que es el carácter de las Artes Marciales. Sin embargo, hay una diferencia importante que las separa de la influencia budista: estas dos tradiciones religiosas / filosóficas fueron integradas a la vida común de las personas. Uno podría practicar el Confucianismo o el Taoísmo en la vida cotidiana.

Por otra parte, el budismo llamó a las personas a alejarse de este mundo, viviendo en monasterios aislados, en donde practicaban la meditación en soledad buscando la auto-realización. Por esto, los monjes de Shaolín eran distintos en su propia sociedad. No solamente eran luchadores superiores, sino que también sus vidas de monasterio creaban un fuerte contraste con el sentido social de los Confucionistas. Lo mismo pasó con los Taoístas, que tenían un enfoque naturalista y no-religioso. De esta manera, los monjes budistas de Shaolín en China contribuyeron a formar la imagen de la típica persona que practica Artes Marciales, como una persona ascética, que se compromete seriamente con la espiritualidad humana y con un estilo de vida de auto-negación.

Estas reflexiones nos hacen entender, que las distintas tradiciones de Artes Marciales tienen sus fuertes bases en los pensamientos filosóficos y religiosos de sus culturas. Con esta herencia, los verdaderos practicantes de las Artes Marciales desarrollan un aprecio y un entendimiento de la espiritualidad innata (sus dimensiones religiosas y filosóficas) y son capaces de comprometerse a perseguir y realizar los ideales en estas dimensiones. Este enfoque hacia la espiritualidad es parte de la tradición antigua de las Artes Marciales y precisamente es esto lo que tiene que revitalizarse y ser elevado en las prácticas de hoy en día.

B. Orígenes Técnicos
Técnicamente, el origen de las Artes Marciales se remonta a 2.000 años atrás, con Corea y China reclamando ser la tierra natal. En la China antigua, las Artes Marciales tuvieron sus comienzos con el "kung fu", que significa "pericia, habilidad, trabajo". Así se llamaba el estilo básico adoptado por los monjes Shaolín. El kung fu se dividió en un estilo "suave" que fue practicado en el Norte y en un estilo más confrontado enfocándose en las fuerzas, practicado en el Sur. A través de todo China el estilo más popular de kung fu se llamó "t'ai chi ch'uan" (que significa "puño grande fundamental"), que enfatiza movimientos circulares continuados y en forma rítmica.

En Corea, las formas más tempranas de las Artes Marciales se conocían como "taek kyon". La evidencia de la práctica de las Artes Marciales en la Corea antigua, se pueden encontrar en tumbas gravadas con dos hombres en posición de ataque. Mas tarde, los "hwarangdo", un grupo élite de la nobleza, practicaba "taek kyon" junto con otra forma deportiva que se conoce como "soo bakh do". Así se desarrolló el "tae kwon do" (el camino de las manos y los pies), que en los últimos años recibió popularidad mundial y fue incorporado en los Juegos Olímpicos del año 2000. Sus orígenes pueden encontrarse en las formas de combate coreano y japonés, en donde predominan las patadas con salto y giro. Este estilo se hizo formal en 1955 en Corea a través de varios maestros.

En el siglo XIV se presentó las Artes Marciales por primera vez en Okinawa, cuando la isla se encontró bajo el dominio de los Chinos. Con el paso del tiempo y con la influencia del estilo más duro del "kung fu", también como respuesta a una invasión de Japón, luchadores de la resistencia política desarrollaron un estilo del combate sin armas, el cual se prohibió en ese instante en Okinawa. A esta forma se le llamó "karate" (que significa "mano vacía"). Sin embargo, solo en el año 1922 fue presentado oficialmente. Reflejando sus orígenes militares, en el "karate" predominan los golpes de puño, golpes con canto de mano, patadas y bloqueos.

Una forma más suave, pero todavía con estilo militar, surgió en el Japón a fines del siglo XV y a principios del siglo XVI. Se llamó "jujutsu" (que significa "el arte de la gentileza") y se convirtió en parte en la enseñanza de combate para los guerrilleros samurai. Este estilo enfatizó en los agarres, ahogos, tiros, tropezones, llaves de nudillos junto con patadas y golpes. Una parte predominante de este estilo es su énfasis en la flexibilidad para dar al defensor más habilidades cambiando las técnicas para poder controlar al agresor.

Una derivación de "jujutsu", con nombre de "judo" (que significa "el camino suave"), fue desarrollada como método de auto-defensa en 1882. Usando tres técnicas básicas de parar y tirar, agarrar y golpear, el defensor busca cambiar la fuerza de su adversario para su propia ventaja, muchas veces él cede primero para luego sacar al adversario de su equilibrio. En 1964 el "judo" se convirtió en una disciplina Olímpica.
Otra derivación del "jujutsu" se llama "aikido" (que significa "el camino de la armonía"). Desarrollado en 1925 como el resultado de una visión, este estilo integra elementos del Zen con técnicas no-combativas que buscan la armonía con el adversario. Con esta disciplina, el defensor lleva al agresor en forma circular alrededor de sí mismo y toma el control del ímpetu del agresor. Se emplean llaves de nudillos y otras técnicas más para inmovilizar el adversario.


Conceptos Básicos

Las filosofías tradicionales de las Artes Marciales tienen algunos conceptos básicos que poseen cierta influencia sobre el entrenamiento del estudiante. Tienen que ver con:

1. El propósito de las Artes Marciales.
2. El concepto del carácter humano.
3. Pensamientos acerca del comportamiento moral y ético.

A. El Propósito de las Artes Marciales
Hay tres propósitos básicos en el entrenamiento de las Artes Marciales tradicionales fácilmente visibles. El primero es la auto-defensa; el segundo es el mejoramiento de la salud y el tercero es la disciplina espiritual.

1. Auto-Defensa
Tradicionalmente, el propósito primario de las Artes Marciales fue la auto-defensa. Los fundadores de las Artes Marciales miraron al cuerpo como al templo del espíritu, que había que defender contra personas inmorales que vivían para sacar ventaja de personas inocentes y puras con mentes pacíficas. Como ya hemos explicado, esto fue el factor inicial detrás de todo entrenamiento de los monjes del templo Shaolín. Desde entonces, como ya fue parcialmente explicado, se desarrollaron varios estilos y técnicas para enfrentar las situaciones de agresión militar. Esta fue la razón externa detrás del desarrollo de las Artes Marciales.

Hablando más en general, existen dos tipos de Artes Marciales: la forma dura, lineal y la forma blanda, circular. En la forma lineal se usan los brazos y las piernas para bloquear los golpes del adversario. La ventaja se encuentra en el hecho de que hay un contra-ataque directo, que resulta doloroso para el adversario. La desventaja es que este método requiere mucha fuerza. En la forma circular, la fuerza y la velocidad del adversario se neutraliza usando movimientos circulares. La ventaja se encuentra en que neutraliza al adversario sin dañarlo y sin utilizar mucha fuerza. La desventaja se encuentra en el hecho de que se necesita mucha habilidad y práctica para adquirir el nivel necesario. La mayoría de las Artes Marciales usan una combinación de los dos.

2. Mejoramiento de la Salud
Otra de las razones para el desarrollo de las Artes Marciales, tiene que ver con el deseo de permanecer con buena salud. Para lograr esto, el practicante de las Artes Marciales no está solamente enfocado en la protección física, sino que acepta la disciplina, la austeridad, las dificultades y hasta el sufrimiento físico para lograr un mejoramiento de su estado de salud en general. El uso de técnicas de respiración junto con distintas formas y estilos, ayudan al cuerpo a alcanzar cierto estado de armonía interna. Por ejemplo, la respiración abdominal, cuando se coordina con distintos movimientos, puede ayudar a reducir el estrés y relaja el organismo, aumentando la energía.

La mayoría de las Artes Marciales ayudan a la persona a encontrar un equilibrio adecuado entre su mente y su cuerpo, con la mente bien enfocada para que el flujo de energía ("chi") pueda tomar la dirección justa dentro del cuerpo a través de movimientos bien coordinados. Por ejemplo, los practicantes de "tai chi chuan", enfocan su mente sobre una serie de movimientos precisos y lentos, en los cuales se usan los músculos y los nudillos. Como resultado tenemos una reducción en la presión sanguínea, un estímulo en la actividad cardiovascular, la coordinación de los sentidos y aumenta la flexibilidad del cuerpo en general. Por ser preventivo y curativo, el "tai chi chuan" se enseñaba tradicionalmente en el sistema escolar de China.

3.Disciplina Espiritual
Un verdadero estudiante de Artes Marciales no se preocupa solamente de su presencia física, sino que en última instancia trata de purificar, desarrollar y elevar su carácter. Esta disciplina, austeridad y dureza del entrenamiento de las Artes Marciales sirven para dominar al cuerpo y para fortalecer al espíritu logrando así el dominio sobre sí mismo. Uno tiene que subyugar los deseos corporales, siendo capaz de obtener un estado de paz interior, tranquilidad y desarrollo del carácter moral. Los estudios mostraron que los practicantes de las Artes Marciales tienen menos ansiedad, un mayor sentido de responsabilidad y niveles más altos de auto-estima.

En su nivel más alto, el entrenamiento de las Artes Marciales lleva a la persona más allá de la preocupación por los logros personales, enfocándose mas bien en el bienestar y la felicidad de los demás. Este entrenamiento produce un cambio en el corazón hasta tal punto que las prioridades cambian: la preocupación para sí mismo es reemplazada por la preocupación por los demás. En este nivel, la persona es capaz de sacrificios físicos y espirituales por el bien de los demás, porque de esta manera uno experimenta una alegría más profunda.

Las filosofías más tradicionales, que apoyan a las Artes Marciales (las cuales se explican mas detalladamente abajo), afirman este concepto del auto-sacrificio. La filosofía de Confucio mencionó cinco direcciones del auto-sacrificio: para el gobernante, los padres, el cónyuge, los amigos y los hermanos. La filosofía Coreana de "Hwarangdo" promocionó el auto-sacrificio por el bien de la nación. La filosofía japonesa "Bushido" promocionó el auto-sacrificio para el bien del señor (terrateniente).

 

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